
Hace ya unos meses que empezamos una nueva campaña en el para nosotros nuevo sistema de Pathfinder. Tras leer las bondades de las Adventure Path y contemplar con asombro el frenético ritmo de publicación empleado por Paizo (que recuerdan a TSR en sus buenos y no tan buenos tiempos), difícil era que nuestro master habitual no sucumbiese a la tentación de embarcarse en este nuevo mundo y no tan nuevo reglamento.
La situación además se pintaba sola, ya que nuestra última campaña en Reinos Olvidados se vino a pique tras la muerte de varios integrantes de la compañía y falta de ‘feeling’, entre jugadores y DMS. Y es que esa campaña, tras más de 15 años, fue la primera en la que rotábamos jugadores para ocupar el papel de DM tras la pantalla y claro lo hacíamos con tan poco periodo de tiempo que la sensación de continuidad y la falta de coherencia entre un Master y otro se notaba demasiado.
El caso es que dicha experiencia aporto bastantes cosas positivas, sobre todo en el planteamiento y desarrollo que cada DM usaba en determinadas situaciones y como todos creíamos que la idea no era mala, sino que necesitaba pulirse, decidimos segmentar las futuras sesiones de juego en dos campañas bien diferenciadas.
Por un lado empezaríamos una campaña de Pathfinder con el señor Pardium como master y por otro lado una nueva campaña en Reinos Olvidados con dos DM’s al frente de la batuta. Sin embargo en esta ocasión Fandon llevaría a los jugadores hasta un nivel 10/12 en una campaña bastante larga y posteriormente le daría el relevo Batirnos. Como a esos niveles los personajes ya poseen cierta experiencia, es más fácil moverlos de un lado para otro, por las diferentes regiones que se intercalarían ambos masters.
Pues bien, hace unos meses dejamos atracada en buen puerto la nueva campaña de Reinos y comenzamos nuestras andaduras por Pathfinder y hasta esta última partida, la numero nueve y penúltima antes de dar el relevo nuevamente a Reinos, no me atrevía a lanzar unas impresiones sobre el mundo y sistema de juego de Pathfinder.
Básicamente podría decir que me he sentido comodo durante este transcurso de juego con el mundo. Pocas diferencias remarcables a excepción de un mayor cuidado por el detalle en todos los aspectos del mundo. Regiones muy detalladas, con respecto a fauna, etnias, historia, etc.., del mundo poco más puedo decir pues solo hemos explorado ‘Cala Arenosa’ y algunos de sus alrededores y subterráneos. En cuanto a los dioses decir que me parecen ridículos, insulsos y bastante poco cuidados con respecto al panteón de Reinos Olvidados, en ese aspecto no me ha gustado.
El bestiario sin embargo, es muy interesante, desde los goblins que tienen un aspecto muy similar a los gremlins y que son sumamente divertidos de patear, hasta las nuevas bestias mágicas y no muertos que tienen un aspecto fiero y aterrador unido a unos comportamientos nada predecibles.
En cuanto al reglamento, bueno me parece una nueva vuelta de tuerca a la ya de por si flexible edición de D&D 3.5, con algunos acercamientos a la 4ª edición, y volviendo a la sensatez de los primeros 12 niveles de 2ª edición, como por ejemplo el avance lento de experiencia o el equilibro entre clases y la revisión a la que se han visto sometidas algunas dotes para no conseguir personajes muy cañeros hasta un nivel 10.
Desde mi punto de vista el acierto de Pathfinder está en su ambientación y trasfondo del que posee mucho y bueno y no en su reglamento (que también es amplio).
Y ahora unas fotos de una de las sesiones, no estamos todos, pero es lo que hay. Para la sigueinte entrada más.

En esta ocasión nos reunimos en la casa de campo de Scyon.

Cuatro de los ocho que somos. De izquierda a derecha, Pardium, Batirnos, Kellendros y Scyon.

¡Hay esta!, a esto lo llama Scyon naturalidad ante las camaras. El que tiene cara de sueño y barba de ogro es un servidor.

La aventura que estamos jugando, no recuerdo ni el nombre para evitar tentaciones y no leerla. Al fondo Batirnos maldiciendo que en Paizo solo hablen ingles.

A Scyon que en Paizo solo hablen ingles no le importa, el no lee rol, el improvisa el rol... y ante esta situación, el master se golpea la cabeza contra los libros en perfecto ingles que hablan en Paizo.

Observad el grado de concentración empleado por todos ellos. ¡Escuchando el partido de futbol, mandando un mensaje y pensando, ¡CUANTO FALTA PARA EMPEZAR A REPARTIR DADOS!..













